viernes, 30 de julio de 2010

L'amour et la deception,cuarta parte.

Quede en encontrarme con María al día siguiente. Todavía hoy, muchos años después, me resulta difícil de explicar lo que sucedió aquella noche.
Me pase la noche en vela, recordando los sucesos de ese día, tan atareado para mi cerebro.
Al acercarse el alba, mí corazón se puso nervioso. No entendía que pasaba. Recién la había conocido, y ya no podía sacármela un segundo de la cabeza. Había estado junto a ella hacia pocas horas, y ya la extrañaba sobremanera. Era algo inpensado, me decía a mi mismo. Y como todavía faltaba mucho para que llegara la tarde, mi cabeza era un mar de pensamientos en los cuales se encontraba ella.
Luego de desayunar me impuse a serenarme, y esperar volver a encontrarme con María, y si me volvían a pasar las cosas que sentí durante toda la noche, directamente, me le declararía.
La mañana transcurrió como siempre. Con mis compañeros de movimiento, nos unimos a una de las marchas diarias que se hacían en los alrededores de Plaza d'Alliance. Como siempre, los disturbios no tardaron en llegar, y terminamos en una gran corrida hacia los grandes almacenes parisienses que se encontraban cerca de ahí, para refugiarnos de los gases lacrimógenos que nos arrojaba la policía parisina. Luego de almorzar en una vieja cantina cerca del apartamento, deje solos a mis compañeros y me encerré en mi cuarto.
Faltaba poco para mi encuentro con María, y la verdad es que cada vez estaba más ansioso. Era tormentoso estar así. ¿Qué macabro embrujo habrías pronunciado para lograr, con un beso, embelesarme de esta forma? Me tire en la cama a leer, para pasar el rato. Ni siquiera Bakunin me ayudaba a tranquilizarme.
Finalmente se hizo la hora. Me termine de vestir, me perfume y salí a su encuentro. Al salir a la calle me di cuenta que la noche estaba llegando ya, y la luna comenzaba a aparecer sobre el horizonte. “Romántico…” dije para mis adentros. Llegué al lugar donde nos habíamos visto la última vez. Me senté a esperarla, y mientras me prendí un cigarrillo. Las horas pasaron. Ella nunca apareció.

3 comentarios:

Constanza dijo...

increible, cada vez me atrapa mas. Tenes que dedicarte a esto, es lo tuyo. Besossss

Marina Belén dijo...

Hermoso lo que escribis!
Saludos :)

Zona de Promesas dijo...

Apa..no me habias dicho que terminaba ya? me parece bien que lo sigas. Besos Lean!!!