lunes, 19 de julio de 2010

L'amour et la deception,segunda parte.

Además de las calles colmadas de barricadas, también era un mar de graffiti. No había casa que no estuviera pintada. Entre los de mi curso esos grafitos los llamábamos “pinceladas de libertad”.
Llego el martes 8 de Mayo. Día crucial. El partido comunista al ver el tamaño del movimiento que estábamos provocando, decidió cambiar su postura y hacerse con el control de la insurrección, ya que el ejemplo de los estudiantes empezaba a seguirse en los lugares de trabajo. Yo estaba con mi guitarra, cantando canciones alegóricas en contra del gobierno de De Gaulle, en un café en los suburbios de Monmartre. Una marcha del partido comunista francés, tenía lugar en las afueras del café donde me encontraba. Algunos manifestantes que pasaban por el café, se quedaban a verme cantar, y luego seguían con la marcha.
Una vez concluida mi pequeña actuación salí a la calle. Había carros de policía en todas las esquinas. De repente, una cabellera color negro atrae mi atención. Ante mi cara de desorientación, ella, ondeando su pelo negro hacia atrás, procede a hablarme.
Mi cara de desconcierto la sorprendió aun más. Me pregunto de donde era, y si venia a participar de la marcha. Por supuesto que dije que si. Ella pregunto por mi nombre. Me presente como Marcos. Ella se llamaba María. Me presento un par de compañeros suyos, y luego nos quedamos hablando los dos solos en el medio de la calle, totalmente ajenos a la manifestación que se producía en ese momento. Yo todavía seguía sin entender muy bien por que María se me había acercado a hablar. No le di importancia a esa pregunta tan desorbitada que podía llegar a acabar con toda mi buena suerte del día. María era muy hermosa, sinceramente.
La invite un café, en el mismo bar de donde yo venia de tocar. Ella acepto muy gustosa. Algo raro había, me dije para mi mismo. Mi naturaleza de ser pensante me decía que, o ella estaba interesada en mi,o simplemente era una chica con muchas ganas de hacer amigos en un París donde reinaba la violencia.
Nos sentamos en la mesa y mientras nos traían lo que habíamos pedido, nosotros seguimos hablando de los acontecimientos que se producían afuera del café, intercambiábamos opiniones,y discutíamos sobre el tema.Me di cuenta que María tenia grandes ideales,y que ayudarían mucho al moviendo que se estaba dando.Pero también, una voz dentro mía se empezó a interesar por la otra María que de seguro existíais cuando supe que ya el tema sobre la revolución no daba para mas, comenzamos a charlar sobre nuestras vidas.



Comenten,asi veo que les va pareciendo :)

1 comentario:

Zona de Promesas dijo...

Muy bueno! No lo recordaba tan así, solo una parte recordaba. Me parece que lo cambiaste, no? igual esta bueno. :)