miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ella y El. Final.

Seguía lloviendo torrencialmente por la ciudad. El coche de Santino se deslizaba por el asfalto peligrosamente, en un zigzag sin fin. Más de una vez el viento lluvioso se llevo consigo alguna palabra de afecto dirigida a Santino por parte de los otros conductores de la calle. No vivían muy lejos, pero la lluvia intensa que caía, hacia imposible muchas de las calles principales, haciéndolo desviarse del camino que usaba generalmente.
Cuando finalmente llego a la casa de Luz, comenzó a inspeccionar por fuera la casa, para ver si se veía movimiento dentro. Todo era puro silencio, salvo el repiqueteo incesante de la lluvia que caía. El hecho de que no se escuchara movimiento dentro de la casa, lo hizo asustarse, pues, pensaba que realmente le había pasado algo a su Luz.
Comenzó a trepar las ventanas, para llegar a la azotea, donde sabia que había una puerta sin llave por la cual podría entrar sin problemas. La lluvia le dificultaba la tarea, pues, los barrotes y toda la estructura de madera estaba mojada, y resbaladiza. Con gran esfuerzo llego al tope de la casa y entro dentro de la casa de Luz.
Efectivamente, ella se encontraba en su habitación, desmayada sobre el piso, y con el tubo del teléfono al lado. Santino corrió en busca de un vaso de agua y agarro un perfume que estaba sobre la mesa de noche de Luz, mojo un poco si remera con el, y luego acerco la tela mojada a la nariz de ella, para que recupere el conocimiento. Lentamente, Luz parecía volver en si.
- ¿Qué paso?
- Parece que te desmayaste…
- ¿Dónde estamos?
- Acá, en tu casa Luz…
Luz se reincorporo en el suelo, y lo miro fijo a los ojos.
- No se que les voy a decir a mis papas, no creo que se lo tomen muy bien a eso de que me vaya con vos…
- Es nuestra oportunidad de hacer lo que mas queremos…Estar juntos. No lo pienses dos veces…Haceme caso.
- Si…ya se…
Por sobre el ruido de la lluvia se escucharon voces que provenían del exterior de la casa, y un coche que se apagaba. Los padres de Luz habían llegado.
-Bueno…Es ahora o nunca- dijo el.
-Esta bien…anda juntando mi ropa
La respuesta de Luz sorprendió muchísimo a Santino. Ella se levanto rápidamente, le arrojo una maleta, de esas viejas, y se fue a enfrentar a sus padres. A los pocos segundos volvió.
- No puedo… ¿Sabes el escándalo que se va a armar? Vayámonos, si, pero cuanta menos gente se entere, creo que va a ser mejor. Creo yo…
Luz cada vez sorprendía más a Santino. Con un atónito “Esta bien”, siguió con su tarea de juntar la ropa de la chica, y cuando termino, le dijo que saldría por la ventana y la esperaría en el coche hasta la noche.
Finalmente dieron las 12, y el reloj de Santino sonó con un estridente BIP, que lo despertó del letargo. Abrió la puerta del lado del acompañante y Luz se unió a su encuentro. Sus miradas se cruzaron, y se sonrieron ambos, mientras se acercaban sus caras y sus bocas se encontraban. Santino encendió el coche, la adrenalina corría por todo su cuerpo. El coche comenzó a circular…y ellos partieron. Se fueron y vivieron la vida.



"En la vida hay que saber cuando jugársela y reconocer el tiempo de ceder.El futuro es para cosechar lo que sembrás y el presente es para separar el bien del mal"
Fin.

2 comentarios:

Guillermo dijo...

Me gusto muchisimo Coco, el final medio abrupto, pero bueno al fin. La reflexion es bastante interesante y da que pensar. Te mando un abrazo grande, nos vemos!

Bris! dijo...

Wow! la verdad q me quedé leyendo, y rescato las últimas palabras...me hizo acordar al Conde Lucanor, que en cada cuento que hace, al final, escribe unos versos con una moraleja.

jajaja


Qué bien por Santi y Luz, que pueden hacer las cosas que se les cante :/

Che, I have to talk to you!! :S no sabés lo que pasó...dsp hablamos
te dejo un abrazo amigo!